Salgo del hotel
y la presencia de tu ausencia es tan fuerte
que me dan ganas de llorar.
La soledad cae sobre mí
como un piano desde un séptimo piso.
Me hace añicos el polvo...
Enamorado
voy...
Y me dan ganas de volver.
Volver a nuestro pequeño mundo;
dejar toda esta quimera,
todo este lago de asfalto grande,
demasiado grande.
Toda esta velocidad de los otros, este camino.
¿Qué hago aquí, solo?
¿Qué busco?
No tengo respuestas.
Esto es el silencio apretujado
de la gente en la calle.
Los autobuses y los coches
llegan a mi alma como un fugaz destello de la nada,
invisibles, temblando en la "malahora" del horizonte.
Está claro.
Esto es el vacío.
