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| Extraída de Google |
Al cumplir su centésimo aniversario,
Gabriel recordó a Miguel,
huyendo de las silbantes balas,
Aquel otoño crudo,
aquel octubre cruel,
aquel régimen tan oscuro,
y el camino hacia Daimiel.
En ese día de celebración,
Gabriel recordó a Mariana,
empapada empuñando su arma,
y herida subiendo la Serrana.
Aquella mirada que arde,
aquella fría mañana,
aquella herida tan grave,
y la subida a la Serrana.
Y soplando las cien velas,
Gabriel recordó al Capitán,
con sus estrellas brillando al sol,
y la fuente de San Juan.
Aquello que perseguía,
aquello que le daba igual,
aquello que metió por su barriga,
en la fuente se San Juan.
Y tras besar a su familia,
Gabriel recordó a su hermano,
temblando por los cañones,
y cuando soltó su mano.
A quien tan joven era,
a quien no gustaba el campo,
a quien se negó a su manera,
y cuando soltó su fría mano.
