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| Extraída de Goolge |
Cincuenta años después Mansur Nasim Abdalá escribe su primer recuerdo:
La mañana era una doncella
que miraba el futuro, tras
las cortinas de luz de un sol
joven. La torre se alzaba
en medio de la explanada,
alta y fuerte. Yo iba cogido
de la mano; y de mi padre.
Y mi padre me explicaba
todo cuanto veía. El mundo
era una suma de dos
dígitos; no había guerras,
todo estaba en su sitio y todo
tenía su utilidad,
su por qué. Esto no es hierro,
esto es acero, dijo padre
tocando el metal. Nada
en el mundo podrá con ella.
— Pero las termitas del tiempo derrumbaron la torre. Y ahora están aquí, llamando a mi puerta. Es la hora.
